Es una constante escuchar que los padres de hoy no saben educar. Sin embargo, conocemos muchos padres preocupados y realmente interesados en sus hijos, en su futuro, en la mejor manera de guiarlos y sacar lo mejor de sí.

Pienso que la mayoría de estos padres saben qué hacer para ayudar a sus hijos a construir su vida con bases firmes para alcanzar la felicidad, pero las exigencias de hoy en día los hacen dudar de ellos mismos y de su propio instinto y desisten en el camino, volcándose hacia recetas o consejos que muchas veces, en el fondo de su corazón, saben que no son las mejores ni las más adecuadas para sus hijos, pero que hay que seguir, implementar, adoptar… si es que se quiere ser un buen padre en esta época tan difícil.papa con su hijo

La realidad es que cuando un padre está cometiendo un error, interiormente lo sabe. Pero muchas veces dejan de lado su propia voz interior para adoptar otras ajenas que no conocen ni su realidad ni la de su familia.

Lo más rico sería poder reflexionar y adoptar nuevas formas y maneras de educar que fueran surgiendo naturalmente: es mucho más provechoso cometer errores y aprender de ellos en el camino, corrigiendo y volviendo a empezar, que dejarse guiar por un manual que nada sabe de nuestra realidad.

Si nosotros, padres, tenemos confianza en nosotros mismos, nuestros hijos aprenderán de esa confianza, se verán reflejados, y así crecerán emocionalmente fuertes y seguros. Si les damos a ellos lo mejor que podemos sacar de nosotros mismos, ellos entenderán que son importantes y que merecen lo mejor de nuestra parte.

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